
Proyecto: Don
Quijote.
Dificultad: Media.
Tiempo estimado de realización:
7 horas.
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El trabajo de las caras en el bajorrelieve implica el problema de representar un volumen en un espacio mucho menos profundo que el necesitado a priori, por lo que lo tendremos que tener en cuenta a la hora de simular cómo sería la parte posterior de la cara.
Partiremos del dibujo en la tabla, colocando la veta de la madera verticalmente. La tabla de la muestra es un cuadrado 23 cm. de lado y 3,5 cm. de profundidad. El diámetro del plato donde situamos la cara es de unos 18 cm.

El siguiente paso va a ser el desbastado del plato para obtener el volumen de madera necesario para sacar el relieve de la cara. Desde la marca, usaremos una media caña grande para ir hacia el centro donde previamente habremos marcado la silueta con la gubia de esquina.

Seguiremos rebajando la madera, repitiendo este proceso, hasta conseguir una profundidad aproximada de unos 2 cm en el punto más bajo (la zona izquierda de la cara y la parte posterior del cuello). Luego podremos usar gubias más planas para suavizar la forma del cuenco. Tampoco nos preocuparemos mucho en esta tarea, ya que tendremos que retocar después.

Aunque probablemente tengamos que profundizar más, vamos a ir sacando algunas formas para hacernos una idea de lo que vamos a obtener. Empezaremos por las zonas más fáciles, el cuello con la solapa y el sombrero. Pasaremos la gubia de esquina por las zonas de la camisa, para crear los volúmenes. Se irán redondeando hacia atrás, mientras el cuello entra por debajo de la camisa. Tendremos que sacar madera desde la barba, creando la forma redondeada hacia el cuello, usando medias cañas y planas finas para adaptarnos al cuello.

Ahora le toca el turno al sombrero, en este caso la típica alcancía de barbero que usaba Don Quijote. Marcaremos la silueta y rebajaremos hacia la cabeza, bajando mucho más en las zonas de los bordes, para simular el relieve de la cabeza.

Vamos a por la cara. El ojo derecho, como toda la parte derecha de la cara va a estar en la zona más afectada por la simulación de la profundidad. El bajorrelieve obliga a deformar las figuras para que den la sensación de volumen completo cuando no lo hay. Marcaremos la nariz, cuya punta va a ser el punto más alto del relieve, que va disminuyendo lentamente hacia la frente. También marcaremos las formas de los ojos, el bigote y la boca. La frente se suaviza hacia el sombrero, manteniendo la forma de las cejas. Dejaremos la oreja izquierda para más adelante, y suavizaremos la parte trasera de la cabellera, en dirección al fondo del plato y hacia el cuello. Todo este trabajo lo haremos usando medias cañas del tamaño adecuado y gubias planas.

Después de suavizar un poco todo el conjunto obtendremos algo parecido a esto. Es el momento de comprobar las proporciones de las partes y su posición. En el momento en que empecemos con los detalles, no habrá posibilidad de correción.

Una vez suavizadas las aristas, podemos proceder a los detalles, la oreja y el pelo. Para hacer el pelo, pasaremos la gubia llamada "cañón" muy fina (de 1 mm.), simulando la forma del pelo. Así haremos la cabellera, el bigote y la barba. Es importante rebajar un poco la cara en el nacimiento del cabello, para simular su relieve.

Ahora vamos a hacer los ojos. Empezaremos por su ojo izquierdo, que es el que más se ve. Previamente los dibujaremos con el lápiz para comprobar la altura. De su colocación, tamaño y realismo conseguido, dependerá el resultado final de toda la cara, por lo prestaremos especial atención a este punto. Marcaremos su contorno con un cañón pequeño o con la gubia de esquina y luego rebajaremos la madera para simular el globo ocular, redondeándolo hacia los extremos. Es importante comprobar la salida del ojo en ambos lados, haciendo una pequeña muesca en el interior para simular el lagrimal. En esta foto podemos ver también en detalle la oreja, que hemos tenido que recortarla un poco de tamaño para intentar conservar las proporciones.

Con unos detalles finales damos por finalizada la obra: las pupilas se pueden simular con unas pequeñas muescas redondas. Hacemos las cejas y los agujeros de la nariz con un cañón, remarcamos el borde de la cabeza con el sombrero, hacemos un pequeño ribete en el cuello de la camisa y le añadimos unas listas. Redondeamos y alisamos todo el conjunto, prestando atención especial a la concavidad del plato (hay que hacer que sea lo más lisa y uniforme posible) y limpiamos los bordes o virutas que nos hayan podido quedar. Trabajo terminado.

Para terminar este plato podríamos pasarle una moldura a los bordes y tallar unas hojas o flores en las esquinas. Posteriormente pasaríamos al proceso de acabado: tintado con nogalina, envejecido y barnizado o encerado, según el gusto.

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